Aprender. Artículo sobre Técnica Alexander con Marta Barón en Madrid

Preparados, listos… aprendiendo

Me dedico a enseñar la Técnica Alexander desde 1999 y siempre me interesa cuál es la mejor forma de enseñar a «cada» persona. Si vienes a mis clases, seguro que vas a pedirme que te explique lo que «es» la Técnica Alexander, pero yo siempre creo que te va a ayudar más que te explique la mejor forma de aprender el trabajo. Mi experiencia me ha demostrado que tu actitud es determinante para la evolución del proceso de aprendizaje.

Lo normal al principio de las clases es que tengas dificultades, que ni siquiera entiendes de donde vienen y menos aún cuál puede ser la solución o cómo acometerla. Empezamos por el principio:  es un trabajo de aprendizaje y de colaboración. Colaboramos: tú, la Técnica y yo. Yo me ocupo de las tres cosas, pero tú tienes tu labor; y ésta, es lo más importante de la clase.

Te voy a pedir que tengas paciencia contigo mismo. Vamos a buscar qué pasa y nos va a llevar un tiempo. Una vez que decides dar clase, te recomiendo darte tiempo y “saber” que la solución la tienes dentro. Juntos, vamos a descubrir qué hábitos se han hecho fuertes en tu sistema; nuestro primer objetivo es vencerlos una sola vez. Una vez que hayas tenido la experiencia clara de lo que ha pasado, ya sabes que es posible y solo tienes que trabajar para poder usarlo cuando lo desees o lo necesites.

Aprendes mejor si no tienes la exigencia de “entender”

Cuando una persona quiere entender sé que enseñarle me va a costar más tiempo y trabajo.

¿Por qué? ¿Acaso el deseo de entender no te ha llevado infinidad de veces a resolver cuestiones de tu vida y a mejorarla? Por supuesto. Si tienes que arreglar tus finanzas, entender ciertas cosas es esencial. Pero si lo que quieres es trabajar la persona que eres, al completo, debes recordar que no es solo una cuestión intelectual, va mucho más allá. Como ser humano, eres mucho más complejo que tu intelecto; tienes la capacidad de entender con el cuerpo, con un sonido, una mirada o un apretón de manos. Esto no es intelectual, ¿verdad? Es experiencial. El trabajo de las manos en el que se basa la Técnica Alexander da lugar a que ocurran cosas a en tu cuerpo, y es posible que tu mente no acierte a explicarlas. Si te permites distraerte con el afán de “entender”, te desvías de lo que le está pasando a tu cuerpo y pierdes una parte esencial de la experiencia. Puedes dejarte llevar por la idea de que entender es lo que te llevará al resultado; o puedes negarte a ceder a esa reacción habitual y tomar la decisión de observarte, sentirte, percibirte y darte un “momento de presente”. Con el tiempo verás que están pasando cosas por otro canal que el intelectual. Esto enriquecerá tu experiencia y te ayudará a relacionarte contigo mismo, sabiendo que mente y cuerpo no son entidades separadas.

Lo que acabo de explicar no impide que la mejor actitud hacia el trabajo sea una mirada inquisitiva hacia tu persona. Ejerce tu curiosidad, sé, inconformista, duda de lo que dice tu profesor (sin querer descartarlo porque sí). Investiga sabiendo que tanto el investigador como el objeto investigado… eres tú. Los cambios que se producen con el trabajo de las manos y las indicaciones que hace tu profesor van a ayudarte a resolver las dudas que van apareciendo.

Es importante tu actitud ante las sensaciones que irán apareciendo: no juzgar. No te centres en sí está “bien o mal” lo que pasa, si lo estás haciendo “correctamente” o no. Salir de esto no es fácil, ya que siempre has aprendido de esa forma: “hacerlo bien” es deseable, un objetivo. Y lo contrario, el coco.

Desde el principio explico la pequeña dificultad perceptiva que tenemos los seres humanos. Nuestros sentidos son limitados, dan solo una parte de la información; y a veces ni siquiera, como en el caso de la información cinestésica. Y además, la información recabada es también moldeada por nuestras ideas. No sabemos muy bien qué estamos haciendo con nosotros mismos (da igual el momento o acción que elijamos). Esto hace que el “instrumento” que podría medir si estamos haciendo las cosas “mal” o “bien”, no es de fiar.

Luego está la cuestión de lo “desconocido”. Hay infinidad de cosas que te pasan en el cuerpo, para las que no vas a tener una explicación clara. Y la Técnica Alexander te ofrece meterte en un terreno desconocido; si no es así, no vamos por buen camino. Ante el posible miedo que puede surgir a esta idea, recuerda: vamos despacio, con mucha tranquilidad. Y ¡menos mal! Si pudiésemos conseguir en una sola clase el resultado final, ¡el shock sería tremendo! Hacemos clase a clase buscando el cambio y éste se va acomodando en función de tus posibilidades. En mi experiencia, los resultados suelen ser los deseados.

Resumiendo, si vas a aprender Técnica Alexander ten una actitud crítica con el trabajo y con las cosas que te dice el profesor y, sobre todo, con lo que vas percibiendo y aprendiendo. Hazte preguntas sobre tus hábitos. Prepárate para entrar en terreno desconocido y ¡observa! No te fíes de tus sensaciones y todavía menos de tus pensamientos. Recuerda que es un trabajo psicocorporal, no vas a poder entenderlo sólo con la mente. Y nunca pases por alto que necesitarás un tiempo para asimilarlo. ¡Disfruta el viaje!

¿Tienes algún comentario sobre este artículo?

Ponte en contacto conmigo, estaré encantada de discutir y comentar cualquier asunto que te resulte de interés sobre la Técnica Alexander.

También te recomiendo estos artículos:

¿Te has fijado que todo el mundo busca la posición o la “postura correcta”? Entrecomillo estas palabras porque ambos conceptos corresponden a una idea preconcebida social e individual....
Una situación típica: haces tu vida cumpliendo con tus exigencias, necesidades y deseos sin mayores dificultades. Ejerces tu cuerpo y tus decisiones con cierta fluidez, consigues lo que te has...
Te propongo mirar un video de una serie de tomas de atletas moviéndose a cámara lenta. Observa la dirección de rodillas y codos, que son muy fáciles de ver. También...