Posparto. Artículo sobre Técnica Alexander con Marta Barón en Madrid

Posparto: descansa y cuida tu espalda

La Técnica Alexander te enseña a usarte mejor a ti misma; te enseña a responder adecuadamente a las necesidades de tu día a día. Embarazo, parto, posparto y crianza presentan muchas necesidades nuevas que pueden hacerte sentir que te superan y sentar las bases para futuros problemas. O bien agudizar malos hábitos que estaban presentes antes y ahora, ante una mayor demanda, actúan sin que te des cuenta.

El embarazo y el parto suponen un enorme cambio para tu cuerpo: tu cuerpo se adaptará para facilitar que todo salga bien. Después del parto, sería estupendo que tuvieras un tiempo para adaptarte a tu nueva situación vital. Pero… ese tiempo no lo tienes; te adaptarás en tiempo real.

Ojalá que, en la etapa de crianza, tu cuerpo responda bien. Que no tengas dolores ni dificultades; y que esto sea porque tu coordinación corporal y tu relación cuerpo-mente son buenas. Si la relación con tu cuerpo no es fluida y aunque no sientas ninguna dificultad concreta, sí puedes tener problemas derivados. Si la comunicación entre el cuerpo y la mente no está demasiado activa, no sentirás bien tu cuerpo ni usarás tu capacidad de sentir para mejorar.

También es posible que haya dificultades después de dar a luz. Me gustaría centrarme en dos situaciones que se dan muy a menudo:

  1. El cansancio debido a las altas demandas de la maternidad, así como a la (posible) falta de sueño. A menudo la mentalidad es que para descansar hay que dormir. Pero en las circunstancias actuales esto no es posible y entonces la percepción es de que estás cansada todo el tiempo. Es posible que el bebé no duerma bien o que tengas que atenderle durante mucho rato. En ese caso el trabajo es aprender a descansar, aunque no duermas todo lo que necesitas. Los periodos de descanso son importantes (aunque no estés durmiendo). Por ejemplo, por la noche, si te has despertado dos, tres veces para atender a tu bebé y ya no te puede dormir, entonces trabaja para estar tan solo quieta, tapada, caliente, en la oscuridad. El trabajo se centra en estar tranquila. Este trabajo te va a ayudar a saber que aunque no duermas, simplemente estar en la cama va a tener un efecto positivo en el bienestar. Trabaja activamente para no permanecer en pensamientos de tipo “no me puedo dormir y mañana tengo que estar en muchas cosas” o “necesito dormir”, “mañana voy a estar cansada”, etc. En su lugar, toma la decisión de pensar “estoy aquí, descansando” “si me duermo, genial. Y si no, también”.
  2. Dolores corporales: espalda, cuello, hombros, cabeza. Esta cuestión es completamente distinta. Si te duele, tienes que hacer algo, trabajar para no favorecer el dolor. En general el dolor no desaparece solo, te ofrezco algunas estrategias. Por un lado, puedes trabajar sola, lo que llamamos en Técnica Alexander “semisupino. Te la recomiendo, te va a ayudar.  Los efectos son rápidos y muy eficaces. Funciona de esta forma: túmbate en el suelo, boca arriba, pon una manta o dos si lo necesitas (pero no lo hagas en la cama o en el sofá); coloca un libro para apoyar tu cabeza en él; dobla las piernas con las rodillas separadas la distancia de las caderas; pon las manos sobre la tripa o la caja torácica; quédate ahí el tiempo que necesites: puede ser dos minutos o treinta. Para una descripción más completa puedes consultar en mi otro artículo.

La otra opción, que te recomiendo si te encuentras en la situación de tener dolor cotidianamente, es dar clases de Técnica Alexander. En estas clases aprenderás a usarte a ti misma de una forma más integrada con tu situación actual; serás consciente de qué haces contigo misma cuando coges o dejas al bebé, cuando le colocas para darle de mamar o cuando le llevas en brazos un rato corto o largo. Aprenderás algunas cosas para mejorar tu forma de usar tu cuerpo, lo que mejorará su funcionamiento. Y también aprenderás a usar algunas herramientas sencillas para el día a día.  El trabajo es sencillo y práctico. En unas pocas clases empezarás a notar el trabajo y en unos meses serás capaz de darte cuenta de algunos de tus hábitos. Buscamos que tengas una poderosa herramienta a tu disposición: la capacidad de percibirte, de observarte. También la capacidad de parar la respuesta habitual (una que genera problemas) a los estímulos que se te van presentando; y la capacidad de decidir cuál es la mejor forma de moverte que te lleve a conseguir lo que te has propuesto, sin hacerte daño.

Por último, una pequeña reflexión: tú eres muy importante. Si no estás sana, te costará sobrellevar la maternidad. Por lo tanto, piensa en cuidarte un poco todos los días. El trabajo “semisupino” te ayudará a reconectarte contigo misma; será muy útil para identificar las cosas que te están costando, o si tienes algún dolor, se hará patente enseguida. Recuerda que una de las razones por las que te cuidas es para poder atender a tu bebé.

Fotografía © www.bambuleo.com

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